Orografía y entorno natural
El imperio del agua y de la roca
La intrincada orografía de la cormarca y la presencia constante del agua en todas sus formas determinan su gran riqueza biológica.
La geomorfología de la Ribagorza está presidida por los macizos graníticos de Posets-Maladeta, surcada por varios glaciares y salpicada por decenas de lagos o ibones, alguno de los cuales nos ofrecen preciosas cascadas. Descendiendo, afloran valles y congostos esculpidos en singulares areniscas rojas (Isábena) o comunes calizas secundarias, donde son habituales los restos fósiles.
El agua, la gran protagonista de la comarca, discurre de forma atolondrada por los principales ríos, afluentes y barrancos; juguetea en las abundantes fuentes y manantiales (Bisaurri, Graus, Boí, Vilas del Turbón, etc.) y se adormece en lagos (Cregüeña o Batisielles), lagunas (Estaña y Benasque) y pantanos (Eriste, Barasona, Llauset, Sahún, Seira, Escales, Basserca, Sopeira (es el de Escales), El Grado o Caselles y Santa Ana), que han permitido el asentamiento humano en zonas recónditas y agrestes.
La riqueza biológica de este hábitat alpino de media y alta montaña está vinculada a los bosques de coníferas (pinos, abetos) o caducifolios (hayas, abedules, etc.), además de los prados de alta montaña. El rebeco, pequeña cabra montés, frecuenta terrenos escarpados; las nutrias o las marmotas, habitan valles y ríos, entre jabalíes, corzos, urogallos o gatos monteses.
