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Sendero 1: La
ganadería y la vida tradicional en el Valle
de Benasque
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Situado
en el municipio de Chía, en uno de los rincones
más escondidos del valle, donde permanecen vivas
ancestrales tradiciones y usos de gran interés
etnográfico. La principal fuente de riqueza es
la ganadería. En esta parte del valle las formas
de vida han evolucionado poco y por ello ha sido escogida
para estudiar y mostrar formas tradicionales de vida
y de trabajo.
Una
de las mayores riquezas que se puede encontrar en los
bosques del Valle de Benasque son las setas, tanto en
otoño como en primavera. El municipio de Laspaúles
es especialmente rico en setas: las de pradera y las
de matorral, las de hayedo y las de bosque de hoja caduca,
las de pinar y, en general, todo el apasionante mundo
de la micología se resume en este itinerario,
situado en el bosque de Pegá.
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Sendero 3:
La
arquitectura tradicional.
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En el municipio
de Villanova se conserva intacta una magnífica
muestra de la enorme riqueza arquitectónica de
los valles altoaragoneses. Se pueden ver dos iglesias
representativas del románico lombardo, edificadas
en los siglos XI y XII; casas diversas, entre las que
destaca la Casa El Riu; y estrechas calles empedradas.
Este itinerario discurre por el interior del pueblo.

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Sendero 4:
El bosque mixto y la vegetación de ribera.
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La
espesa vegetación que cubre las laderas próximas
al cauce fluvial en el Valle de Benasque se compone
de especies arbóreas y arbustivas entre las que
se encuentran sauces, robles, abedules, álamos
temblones o avellanos. Entre los bosque se abren grandes
praderas de siega, creadas y mantenidas por el ser humano.
En ellas se puede observar pajarillos como el pinzón,
el carbonero o el petirrojo. Este sendero parte de Eriste,
asciende suavemente hasta Casa Conques y vuelve a bajar
hasta el embalse de Linsoles por le bosque de Tuasa.
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Sendero 5:
El piso subalpino y el piso alpino: las rocas y los
glaciares.
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Entre
los 1.500 y los 3.404 metros (cumbre del pico Aneto
y techo de los Pirineos) se encuentra un inmenso paraíso
para los sarrios, la perdiz nival o las marmotas. También
para la práctica de los deportes de nieve en
las estaciones de esquí de Cerler o de esquí
nórdico de Llanos del Hospital. Es la zona en
la que se encuentran los últimos glaciares vivos
de la Península Ibérica. El antiguo Camino
de la Mina se ha transformado en un cómodo y
estupendo mirador desde el que contemplar estas maravillas,
con la facilidad de encontrar información en
las mesas interpretativas instaladas en él.
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