Economía
El buen servicio al turista como motor económico
La economía tradicional del valle se apoyaba en la ganadería (bovina y ovina), la explotación del bosque y de algunas minas (hoy abandonadas); contaba también con una agricultura de subsistencia y algunos otros ingresos como los proporcionados por los Baños de Benasque. En la actualidad, hay que añadir los aprovechamientos hidroeléctricos y el sector turístico.
En el sector primario, se ha pasado del tradicional equilibrio entre agricultura y ganadería a la total supremacía de esta última, ya que ha dejado de ser imprescindible el autoabastecimiento de la población mediante el cultivo de las tierras del Valle. En cuanto a la ganadería, predominan las explotaciones de tamaño pequeño y dedicadas al ganado vacuno; actualmente se está destinando al consumo de carne y promoviendo su venta mediante la denominación de “carne natural”.
En el sector industrial, lo más destacado en la producción de energía hidroeléctrica (central eléctrica de Eriste, de Palanca, de La Rueda, etc.) y dos plantas embotelladoras de agua mineral. Mención aparte merece la minería, cuya presencia se remonta hasta la época romana, en la que explotaban varios yacimientos de plomo argentífero. En el siglo XVIII, fue descubierto por el barón Dietrich un nuevo filón de plata en la Tuca de la Mina; además se conoce la existencia de otras pequeñas minas de plata y cobre en el Coll de Toro. En el siglo XIX se halló magnesio y más tarde hierro aurífero en Ballibierna. Durante el siglo XX, la explotación más importante fue la de pirita en Cerler durante los años 30 y 40, aunque finalmente en 1947 tuvo que ser cerrada. En 1982 sufrió ese mismo final la cantera de mármol de Villanova que había supuesto un aporte económico muy importante para el Valle durante dos décadas.
En el sector servicios, el Valle tiene una larga trayectoria histórica que comienza con el retroceso del poder musulmán sobre la Península Ibérica y el consiguiente auge del comercio con la vertiente norte de los Pirineos. El Valle importaba del Sur aceite, sal, vino y azafrán, y los llevaba al otro lado de la frontera, donde conseguía tejidos, calderos, cencerros, herramientas y vajillas de cobre. Otro tipo de comercio un tanto peculiar fue el del contrabando, cuya mayor vigencia se produjo desde el siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. En la actualidad el sector servicios, encabezado por la actividad turística, se ha convertido en el motor económico de la zona, especialmente a partir de la década de 1970 en la que se inauguró la estación de esquí de Cerler, y más recientemente la estación de esquí de fondo del Valle de Benasque.
