Esquí de travesía
Una combinación de esquí y montañismo
Esta modalidad de esquí, llamada también "randonnée", está reservada para aquellos esquiadores que, además, conozcan a fondo la montaña. La nieve virgen y los paisajes inexplorados son placeres que sólo podrán disfrutar los privilegiados que puedan acceder a este deporte.
El equipo
Estos son los elementos que componen el equipaje del esquiador de montaña:
- Esquís: tablas similares a las del esquí alpino o más ligeras,a las que se les coloca en la suela una tira de piel de foca sintética que sirve para poder desplazarse pendiente arriba impidiendo que éstas se deslicen hacia atrás.
- Fijaciones: en las subidas, tan solo están unidas al esquí por la punta, con una bisagra; mientras que en los descensos se sujeta a toda la suela de la bota.
- Botas: tienen suela de montaña para el caso de tener que andar, y su caña tiene distintos niveles de sujeción. La sujeción más suave es para recorridos de alta montaña o ascender a cumbres que de otro modo serian inaccesibles, mientras que la más fuerte se utiliza en los descensos.
- Bastones: normalmente tienen una altura ligeramente superior a los de esquí alpino. Deben ser robustos y ligeros, con arandelas anchas para la nieve profunda y correas de seguridad para la muñeca
La técnica
Esta actividad es, sin duda, una de las más exigentes en cuanto a deportes de nieve se refiere. Las medidas de seguridad son inexcusables y es indispensable mantener muy buenas condiciones físicas, ya que el marco de la alta montaña en invierno puede ser extremadamente duro.
En los ascensos, se suele llevar puesta la piel de foca. La técnica consiste en progresar a un ritmo regular, aprovechando la traza (huella) que abre el primero de la fila. Para adaptar la traza al terreno y ganar altura, hay que recurrir a diferentes tipos de vueltas y giros. En pendientes suaves, se recurre a un giro progresivo, decantando suavemente los esquís hacia la dirección deseada. Cuando la inclinación es mayor, el giro indicado es el giro clásico, es decir una vuelta ejecutada en sucesivos movimientos parciales. Y, si el terreno no nos permite realizar ninguno de estos giros, recurriremos a la conocida vuelta maría: con los esquís horizontales a la pendiente y paralelos entre sí, se clavan los bastones cerca del cuerpo y se gira uno de los esquís 180º, levantándolo completamente. A continuación se realiza la misma operación con el otro esquí.
Para el descenso, existen diferentes técnicas en función del tipo de giro empleado, pero lo que se debe tener fundamentalmente en cuenta es que las condiciones de la nieve, los obstáculos imprevistos, la inclinación y, sobre todo, el cansancio acumulado durante el ascenso, son factores que exigen del esquiador un gran dominio de las técnicas. Se debe primar la seguridad al estilo, evitando las caídas y buscando los pasos más seguros.
Dónde practicarlo
Esta modalidad de esquí solo tiene un marco posible, la montaña invernal, algo que en el Pirineo no falta. Sin duda alguna el Valle de Benasque es el mejor y más idoneo lugar para la práctica del Esquí de Travesía, en su entorno se localizan la mayoria de lopicos con alturas superiores a 3.000 mts de España, entre los que caben destacar el Aneto (3.404mts) y el Posets (3.375 mts).
No obstante, no hay que olvidar que llevamos en nuestros pies unas tablas de dos metros y no todos los itinerarios son adecuados. Además, es preciso adaptar las ascensiones al itinerario de descenso ya que no podemos olvidar que será una bajada esquiando por nieve virgen. En la montaña, las calidades y cantidades de nieve pueden variar dependiendo de la orientación, la hora, la temperatura y la época del año.
Gracias a la oficina de Turismo del Ayuntamiento de Benasque, podemos proponeros las siguientes rutas: