Travesía con raquetas

Travesía con raquetas

Sumergir las raquetas en la nieve proporciona placeres insospechados a los excursionistas más curiosos, brindando la oportunidad de disfrutar de la naturaleza y los paisajes vírgenes de montaña, alejados de los ruidos y de la masificación de las estaciones de esquí.

Las raquetas son un viejo instrumento conocido desde hace más de 6.000 años por el hombre, muy eficaz para realizar grandes recorridos por la nieve sin cansarnos demasiado.

A diferencia del esquí, este deporte se distingue por la sencillez de los materiales empleados y por estar abierto a todas las personas, cualquiera que se su condición física. Por otra parte, la combinación de las raquetas con los esquís nos permite acceder a casi todos los lugares, como las zonas de bosque donde las tablas pueden engancharse con las raíces de los árboles. En algunos casos, es más seguro y requiere menos esfuerzo andar con raquetas que con esquís por la nieve, sobre todo cuando está demasiado húmeda o helada.

Si todavía no ha tenido la oportunidad de probarlas, no se arrepentirá de hacerlo.

El equipo

El equipamiento es bastante sencillo. La ropa debe protegernos de la lluvia, de la nieve y del viento, además de conservar el calor del cuerpo; pero los materiales básicos son el calzado y las raquetas. Podemos utilizar nuestras botas de montaña, que deben ser ligeras e impermeables y que, junto con las polainas, nos protegerán de la humedad y de la nieve.

Las raquetas suelen estar fabricadas en polipropileno, y su diseño permite la evacuación y una gran resistencia a la nieve. Disponen de unas fijaciones y una brida trasera para conseguir una buena sujeción del pie, además de contar con una garra delantera que nos facilita avanzar en las pendientes. Sus dimensiones son cada vez más reducidas y por tanto resultan más manejables, ligeras y cómodas. La longitud oscila entre 60 y 70 centímetros, mientras que la anchura varía entre 20 y 27 centímetros. Cuando compremos una raqueta de nieve es importante saber cual es el peso máximo para el que están pensadas (nuestro peso + mochila). Podemos encontrar tallas a partir del número 34, aunque aparecen en el mercado modelos para niños a partir de tres años, de tal manera que toda la familia puede salir a disfrutar de la nieve.

La técnica

La técnica es muy simple, consiste en caminar superponiendo un paso a otro, sin separar las piernas. Dando pasos firmes, el impacto de la nieve en la rejilla provoca un efecto resorte que nos propulsa hacia delante. La mayor dificultad, aunque no es alarmante, se encuentra en las pendientes: las subidas se deben atacar de frente con la raqueta recta y cortando la nieve para conseguir un mayor agarre, o bien subiendo en diagonal o de lado. En el descenso, hay que cargar el peso sobre el talón y flexionar las rodillas. Aunque no es necesario, algunas personas utilizan bastones según el tipo de nieve.

Dónde practicarlo

La estación de esquí de fondo del Valle de Benasque ha recuperado un viejo sendero de 5 kilómetros para pasear con raquetas. Es el llamado Camino dels Aranesos, que une el Pllan del Hospital con el Valle de Arán, y ofrece una maravillosa panorámica del entorno de la estación. La ruta se inicia en el Pllan del Hospital, atraviesa bellos bosques hasta el Pllan d’Estany y finaliza a 2.000 metros de altitud en el Forau de Aigualluts, donde el agua que baja del glaciar del Aneto desaparece subterráneamente para reaparecer en el Valle de Arán.

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