Dormir en Hotel Ciria tiene algo de casa grande de montaña: madera, piedra, vigas vistas y esa calidez que se agradece cuando vuelves de caminar, esquiar o callejear por Benasque. Está en el centro del pueblo, pero conserva una atmósfera tranquila, muy ligada a la arquitectura tradicional del Valle de Benasque.
Al frente está la familia Ciria, con más de tres décadas dedicadas a la hostelería y una manera de recibir muy cercana. Se nota en el cuidado de los espacios, en el trato atento y en esa voluntad de que cada estancia tenga algo personal: una recomendación, una conversación, un detalle que hace que te sientas bien acompañado.
El hotel combina habitaciones acogedoras con rincones pensados para disfrutar sin prisa, como su salón abovedado con chimenea, perfecto para descansar al final del día. Además, quienes se alojan aquí tienen muy cerca tiendas, paseos, restaurantes y muchos de los planes que hacen de Benasque un lugar especial durante todo el año.
Y la experiencia se completa en El Fogaril, el restaurante del hotel, donde la cocina altoaragonesa tiene un papel protagonista: platos de caza, guisos tradicionales, carnes a la brasa, setas de temporada y recetas trabajadas con producto local. Un hotel para venir al valle, sí, pero también para saborearlo.