En Benasque hay hoteles que no son solo un lugar donde dormir, sino un punto de partida. Hotel El Pilar lo resume con una frase muy suya: “Un hotel de montaña… el inicio de muchas rutas y el final de las mismas”. Y es exactamente eso: un sitio cálido al que vuelves con las botas cansadas y el corazón contento.
Al frente está María Gil, cuarta generación de una familia muy ligada al turismo de montaña del valle. Ella y su equipo cuidan ese tacto familiar que se nota en lo pequeño: en cómo te reciben, en cómo te orientan y en esa sensación de estar “bien acompañado” durante toda la estancia.
El hotel está en el centro de Benasque, ideal para moverte a pie por el pueblo y para organizar tus días de valle sin complicaciones: descansar bien, ducharte a gusto y recargar pilas con su desayuno (y, si te apetece, también con su propuesta de restaurante para la cena).
Y cuando vienes con material (esquís o bici) o con el día “a tope”, se agradecen esos servicios pensados para hacerte la vida más fácil: guardaesquís/guardabicis, consigna, salón de lectura y juegos, además de opciones como parking y habitaciones adaptadas. Un hotel de montaña, sí, pero sobre todo un hotel que cuida.