Cuando te sientas en Diamó, en Castejón de Sos (Valle de Benasque), entiendes rápido por qué tanta gente lo recomienda: es un restaurante con alma de montaña, pero con un punto actual y cuidado que lo hace especial para una comida tranquila o una cena “de las que se recuerdan”.
El espacio también cuenta su historia. Está pensado para estar a gusto de verdad: una terraza muy agradable y un interior dividido en varias zonas (barra/cafetería y comedores), con una decoración trabajada por el artista oscense Vicente García Plana, donde el vino incluso forma parte del ambiente. Detrás, además, hay un proyecto familiar que lleva tiempo cuidando el lugar con esmero.
En la mesa buscan equilibrio: recetas del valle y producto de temporada, junto a guiños más contemporáneos. Encontrarás desde carnes a la parrilla y asados hasta pescados, entrantes y platos pensados para compartir, con una carta que cambia según la época del año.
Lo que termina de redondearlo es el trato: ese servicio atento que te lee el ritmo (sin agobiar) y te hace sentir bien cuidado. Si te gusta disfrutar con calma, su carta de vinos tiene mucho peso y acompaña la experiencia con una selección amplia y variada.