Una vía ferrata permite vivir la montaña vertical sin ser escalador: avanzas por paredes equipadas con grapas, cadenas, cable de seguridad y otros elementos de progresión. En el Valle de Benasque puedes practicar esta actividad en dos recorridos del Pirineo aragonés: Sacs, en Benasque, más larga y atlética; y Castellaso, en Sesué, más corta pero también vertical y expuesta.
Una vía ferrata es un itinerario de montaña equipado para avanzar por zonas rocosas, verticales o aéreas con ayuda de elementos fijos como grapas, cadenas, pasamanos, presas, puentes colgantes o tirolinas. Es una actividad situada entre el senderismo de montaña y la escalada, porque permite acceder a paredes y miradores que no forman parte de una ruta senderista convencional.
No exige dominar técnicas complejas de escalada, pero sí requiere utilizar correctamente el material de seguridad. En una vía ferrata se progresa siempre conectado al cable de vida mediante un cabo de anclaje con disipador de energía.
El Valle de Benasque es un destino de alta montaña del Pirineo donde la actividad vertical forma parte natural del paisaje. Aquí no se trata solo de “hacer una actividad de aventura”, sino de ganar altura sobre el valle, avanzar por paredes equipadas y terminar la experiencia con vistas hacia algunos de los grandes paisajes del entorno pirenaico.
En el valle puedes elegir entre dos vías ferratas con carácter diferente:
Sacs, en Benasque: más larga, física y aérea, con tramos atléticos y vistas hacia el entorno de la Maladeta y el Aneto.
Castellaso, en Sesué: más corta y concentrada, situada en una antigua cantera, con pasos verticales, desplomes y vistas sobre el río Ésera y el valle.
No necesitas ser escalador, pero sí necesitas estar preparado para una actividad de montaña con altura, exposición y material técnico. Las vías ferratas no son recomendables para personas con vértigo real o para quienes no se sientan cómodos progresando por paredes verticales.
Antes de hacer una vía ferrata, valora estos puntos:
Para recorrer una vía ferrata con seguridad necesitas material específico. No es una actividad para improvisar con equipo de senderismo básico.
En el Valle de Benasque se encuentran dos vías ferrata que hacen la delicia de los aficionados a esta actividad.
Ubicada a las puertas del Parque Natural Posets Maladeta, se trata de una vía larga, con ambiente aéreo y una parte final más atlética, donde aparecen pasos laterales, travesías y desplomes.
El recorrido comienza de forma progresiva, con grapas y tramos que van ganando verticalidad. Después aparecen pasos más físicos, zonas con cadenas y una travesía que conduce hacia el tramo más exigente, cerca de la salida. Al alcanzar la cima, la recompensa son las vistas hacia el entorno de la Maladeta y el Aneto.

Para quién es recomendable Sacs
Para personas con experiencia previa: es una buena opción si ya has hecho alguna vía ferrata y quieres un recorrido más largo.
Para quienes buscan una actividad física: su longitud y sus tramos con cadena exigen resistencia.
Para amantes de la altura: tiene ambiente aéreo y pasos expuestos.
No recomendable con vértigo: la exposición y los desplomes pueden impresionar.
Esta vía ferrata está ubicada en una antigua cantera, lo que le da una personalidad muy definida. Además tiene un recorrido muy variado y está ingeniosamente equipada sacando el máximo partido a las posibilidades que ofrece la pared, lo que la hace muy entretenida como actividad. Se inicia con varios pasos de escalada fáciles para ir poco a poco incrementando la dificultad con varios pasos desplomados y mucho patio.
La primera parte es la más fácil, lo que resulta perfecto para ir entrando en calor. Se trata de un muro vertical equipado con gran cantidad de grapas que conduce a una sección más tumbada donde desaparecen las grapas. Hay que progresar únicamente con presas naturales, es decir, escalar, aunque eso sí, por terreno muy fácil y asegurados por el cable de vida.
Al llegar a la zona vertical las grapas vuelvan a hacer acto de presencia. Cuatro desplomes, cortos y con bastantes grapas, se suceden y el patio es cada vez mayor.
Finalmente llegamos a una terraza herbosa que nos conduce al último repecho, esté ya mucho más sencillo tras el cual se encuentra la cima del Castellaso, excepcional mirador del río Esera y del valle de Benasque.

Para quién es recomendable Castellaso
Para quienes buscan una actividad más breve: su duración permite plantearla como experiencia de media jornada.
Para personas con algo de experiencia: aunque es más corta, tiene desplomes y sensación aérea.
Para quien quiere probar una ferrata variada: combina grapas, roca natural, verticalidad y mirador final.
No recomendable si buscas un paseo fácil: la longitud es menor, pero la exposición sigue estando presente.
Si estás dudando entre Sacs y Castellaso, no elijas solo por la duración. Elige según tu experiencia, tu forma física y tu tolerancia a la altura.
Elige Sacs si quieres una vía ferrata más larga, física y con mayor sensación de actividad alpina.
Elige Castellaso si prefieres una vía más corta, concentrada y variada, pero con pasos verticales y desplomes.
Elige guía profesional si es tu primera vía ferrata, si no tienes material propio o si no dominas el uso del disipador y los mosquetones.
Consulta la meteorología: evita la actividad con lluvia, tormenta, hielo, nieve o viento fuerte.
Revisa el material: casco, arnés, disipador y mosquetones deben estar en buen estado.
No vayas solo: en montaña, una incidencia pequeña puede complicarse rápidamente.
Ajusta la actividad al grupo: el nivel debe adaptarse a la persona con menos experiencia.
Contrata profesionales si tienes dudas: una vía ferrata es más accesible que la escalada, pero sigue siendo una actividad de riesgo.
Respeta el entorno: no salgas del itinerario equipado, no dejes residuos y evita molestar a la fauna.
Algunos historiadores marcan el inicio del alpinismo en 1492, cuando siguiendo órdenes del rey Carlos VIII de Francia el capitán Francois Antoine de Ville y un grupo de ayudantes llegaron a la cima del Monte Aiguille, cima nunca alcanzada por nadie antes.
La primera vía ferrata se instaló en 1843 en Austria para acceder al pico Hoher Dachstein. Posteriormente, se equiparon otras dos vías ferrata en el monte Grobglockner, también en Austria, en 1869 y en Marmolada, en las Dolomitas - Italia, en 1903.
A finales del siglo XIX muchas zonas montañosas de Europa contaban con vías ferratas, pero no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando su aumento fue vertiginoso, ya que los soldados las utilizaban para llegar a los puestos de avanzada en las zonas de más difícil acceso de los Alpes. Al finalizar la guerra estas vías ferrata se convirtieron en senderos deportivos y de ocio.