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Villanova

Situado a 966 metros sobre el nivel del mar, este pueblo de actividad agrícola, ganadera y turística, está situada en la falla de la Sierra de Chía. 

El ordenamiento urbano de Villanova, que se va encaramando sobre una ladera poblada de vegetación, ya parece indicar la vocación dúplice de sus gentes. Dos son los barrios históricos principales, dos fueron las parroquias románicas que flanquean la estructura urbana original de una localidad tan pequeña, y dos son los actuales núcleos de población; el de arriba, con la población más veterana y más históricamente vinculada a la localidad, y el de abajo, más nuevo y en el que se concentran mayoritariamente los jóvenes y los profesionales que le están dando nueva vida. Igualmente dos, el obispado y la Casa de los Bardaixí, fueron los señores históricos de estas tierras, de cuya dependencia supieron librarse estas gentes cálidas y acogedoras, que saben empero mostrarse firmes cuando es necesario.

No obstante, Villanova es mucho más que una suma de duplicidades; se trata de un pueblo de fuentes, casas cuidadas y, en su parte antigua, rincones que rezuman romanticismo. 

Se conocen documentos que hablan de Villanova ya en los años 1006 y 1010 donde Guinda vende una viña a Enardo en un lugar llamado Billanue del Valle de Sos. También en 1017, el señor Enardo compra otra viña en Billanue a Bonofilo de Sos. Estos documentos nos muestran la larga historia de este lugar y, parte de esa historia, queda reflejada en su arquitectura.

Las casas son la mejor muestra del íntimo equilibrio que, a lo largo de muchos siglos, acabó por establecerse entre la cultura tradicional y el medio natural sobre el que se sustentaba. Sus materiales son los que se hallaban en su entorno y la distribución de sus dependencias se adaptaba perfectamente al trabajo agrícola y ganadero. Dos bellos ejemplos de esta arquitectura popular son Cas Betrán, una monumental casa-patio, y Casa Riu, una casa-blorepleta de cuidados detalles ornamentales en su fachada.

En cuanto a la arquitectura religiosa, Villanova/Bilanoba no deja de sorprender. Es uno de los pocos casos en los que construyeron dos iglesias románicas, estilo románico lombardo, en un sólo núcleo, eligiendo además los dos emplazamientos más destacados del conjunto urbano. Este hecho parece ser debido a la presencia medieval de dos señoríos simultáneos sobre la población que intentarían superarse en prestigio levantando cada uno una iglesia.

La iglesia que cuenta con mayor antigüedad es la iglesia de Santa María, que data de la primera mitad del siglo XII. Su estilo románico y su bella silueta la hacen especial. Cuenta con un ábside litúrgicamente orientado al que se llega cruzando el tradicional cementerio adosado.

Su planta es rectangular y fue transformada en el siglo XVI en falsa cruz latina añadiendo capillas laterales. Su ábside semicircular está coronado en su exterior por una fila de arquillos ciegos y lesenas que llegan hasta el suelo.

Si se mira atentamente se puede descubrir cómo, dentro de los arquillos, aparecen restos de pintura románica.

La torre se encuentra anexa al muro de mediodía y es un prisma cuadrado de tres cuerpos rematados con un chapitel piramidal de loseta.

La iglesia de San Pedro, aunque es la más sencilla, conquista por su aspecto ingenuo y su ábside en el que se mezclan los arquillos de tradición lombarda y los canecillos del románico occidental. Data de finales del siglo XII o de principios del siglo XIII y está construida en honor a San Pedro Apóstol que es el patrón del pueblo.

Su planta original era rectangular, pero fue modificada con la adición de capillas laterales que hace que su planta sea ahora una falsa cruz latina. Cuenta con un ábside semicircular orientado al este y rematado por arquillos ciegos a lo largo del perímetro a modo alaones

Lo que más destaca de esta iglesia es el retablo de su interior de San Pedro que fue realizado entre los años 1520 y 1530 y que consta de 13 tablas, una hornacina central y un ático con el calvario. Además, es digna de ver una pila de agua bautismal tallada con arcuaciones y que está sostenida con una mano abierta.

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