Cambiante con las estaciones, nunca muestra la misma imagen y nunca provoca las mismas sensaciones. Las grandes montañas que se elevan más allá de los tres mil metros de altura, los valles escondidos, el agua que fluye de norte a sur y que transforma el territorio allá por donde pasa, la fauna que encuentra su refugio en los grandes espacios y la flora que pinta el valle de colores según la estación, componen un territorio vivo para disfrutar de momentos de soledad y tranquilidad en una sociedad caracterizada por la inmediatez, pero también momentos de actividad y disfrute al aire libre, escalando montañas, caminando por senderos infinitos, volando en parapente y realizando otras muchas actividades.

Todo el norte de la Ribagorza, más de 30.000 hectáreas pertenecientes a los municipios de Benasque, Sahún y Montanuy, son una reserva única en Europa que fue declarada Parque Natural en el año 1994.
En este tramo de auténtico Pirineo, que va desde el Macizo Perdiguero, al oeste, hasta la localidad de Aneto, al este, se concentran más de cuarenta y cinco picos que superan los tres mil metros, entre los que se encuentra el techo de los Pirineos: el Aneto (3.404m). Un ecosistema de alta montaña cuyo paisaje aún alberga trece glaciares milenarios - declarados Monumentos Naturales en 1990 - que han dado lugar a afiladas crestas, impresionantes circos y bellos lagos de alta montaña: los ibones.
Los trece glaciares Pirenaicos, testigos de las eras glaciares que tuvieron lugar hace más de 45.000 años, conservados en los Macizos de Posets, de Perdiguero y de la Maladeta, llevan años seduciendo a montañeros, fotógrafos y amantes del Pirineo. atraídos por los colores blancos y grises de estas masas de hielo, e incluso, por sus tonos rojizos cuando se son impregnadas por el polvo sahariano arrastrado por el viento.